¿Dónde comer en Budapest?

La gastronomía húngara

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Los romanos bien sabían que de gustibus non est disputandum, o sea, cada cual con su preferencias y esto no podría ser más cierto especialmente al hablar del tema de la comida. Unos adoran street-food, a otros les gustan los restaurantes de alta cocina internacional, y hay quien prefiere la comida regional tradicional. La buena noticia es que en Budapest conviven las tres opciones, y mucho más..


Pero vamos a comenzar con lo de ¿cómo difieren las bases de la comida húngara de las de la cocina mediterránea? La lista es larga, pero las principales diferencias son el uso de aceite agrícolas como del de girasol (del que son reputados productores) en vez de aceite de oliva, el uso de “rántás” (que es una manera de espesar la comida), la existencia de un tipo de plato que se llama “főzelék” (una especie de ragú de verduras, espesado con la arriba mencionada “rántás” o nata, no siempre, pero muchas veces procesado hasta llegar a la consistencia de pulpa, y acompañado con carne, croquetas o albóndigas), algunos productos lácteos que son específicos de la región (“túró”, por ejemplo, parecido al requesón pero sin sal), tal y como el uso de ingredientes específicos, como la paprika o las semillas de amapola (“mák”). También es importante mencionar, que como Hungría no tiene mar, tampoco está muy presente aquí la cultura de consumir pescado del mar y marisco (por ejemplo es raro encontrar restaurantes con cubiertos para pescado), aunque la cocina húngara usa con orgullo los peces de agua dulce. El más famoso plato de pescado húngaro es el “halászlé” (literalmente caldo del pescador), que tiene mil modos de preparar, dependiendo de la zona (con o sin pasta, y del Danubio, del río Tisza, o del lago Balaton...).


Hasta ahora nada muy sorprendente, verdad? Y si digo pasta con amapola azucarada (“mákos tészta”) como plato principal? O sopa de frutas (“gyümölcsleves”) que no es postre? Ya es más desconcertante, a que sí? Otra curiosidad es el col, que la gastronomía húngara usa tanto con sal como con azúcar. Por ejemplo, una variedad de “rétes” (strudel o pastel de hojaldre) lleva col, sal y pimienta (“káposztás rétes”, muy rico, si tienen oportunidad, provenlo), aunque el “rétes” en principio es un postre (con relleno de requesón, o de amapola, guinda, manzana, etc., azucaradas). Por otro lado, la “káposztástészta” (pasta con col) es un tema sensible aun para los húngaros: pues pueden haber dentro de la misma familia a quienes les gusta con azúcar y a quienes les gusta con sal. Claro, los adeptos de una y de la otra manera nunca llegarán a un acuerdo...

La cocina húngara quizá sea menos conocida como comida para llevar pero existe también. No hay mercado ni playa sin “Lángos”, nuestra street-food por excelencia. Si estás de dieta, mejor prueba otra cosa, pero si no, come una con ajo, crema ligeramente agria y queso rallado. Si te gustan más los dulces, vale la pena probar “kürtőskalács”, otro street-food que es un pastel en forma de o cilindro con azúcar, canela y nuez.

Para deleitarse de los dulces húngaros (que por cierto merecerían un post exclusivo) vayan a una de las varias pastelerías (en húngaro, “cukrászda”), como la Ruszwurm (en el barrio del castillo), Hauer, Szamos, Auguszt, Művész... Ruszwurm y Művész también son historia, con más de 100 de existencia cada una. El interior de la Ruszwurm ya en si vale la pena de visitar, los muebles fueron producidos en los años 1830 en estilo biedermeier, y milagrosamente sobrevivieron intactos tanto la revolución de 1848 como la segunda guerra mundial. Y si alguien pasea por el barrio judío de Pest, no se le pierde de comprar un trozo de “flódni”, un pastel tradicional askenazí, con relleno de manzana, nuez, amapola y mermelada de ciruela.

Para probar todo esto, hasta los años 2000 aun fue difícil huir del círculo goulash-pálinka-paprika (elementos de la gastronomía húngara, con que se le identificaban, y de los cuales seguro que todo el mundo haya oído hablar, sobre todo porque las palabras goulash y paprika hacen parte del léxico español), pero últimamente la oferta se ha ampliado bastante y, en paralelo, afortunadamente fueron desapareciendo casi por completo los restaurantes exclusivamente turísticos.


¿Pero sabéis qué es el goulash? y.. ¿cómo decirlo correctamente en húngaro? Pues originalmente es un guiso, cuya consistencia varia desde un ragú hasta una sopa. La palabra significa “pastor” o “vaquero”, y se pronuncia como “gú-iash”. Era la comida más simples de los pastores que migraban siguiendo el gado a lo largo del año y no tenían mucho tiempo para preparar su comida, ni posibilidad de guardar los ingredientes o transportarlos, así todo lo que se pone en ese plato es seco (p.e. polvo de paprika), es fresco (carne), o se puede conservar durante mucho tiempo (patatas y cebolla).


¿Dónde comer?

En el centro de Budapest abundan buenos y bonitos restaurantes con una gran variedad de precios. Para probar “főzelék” y comida casera, Frici papa kifőzdéje es un buen punto de partida. Menza es un lugar con un toque más internacional, pero con platos típicamente húgaros, reinventados y reciclados, y se encuentra en una de las avenidas principales, Andrássy út. Para probar "lángos", hay que dirigirse al kiosco en la avenida Bajcsy-Zsilinszky út (detrás de la Bazilika). Las estrellas Michelin tampoco pueden faltar, cada año hay más y más restaurantes de Budapest adquieren esta prestigiosa distinción. En 2020, Onyx, Babel, Stand, Borkonyha, Costes y Costes Downtown ya forman parte de esta lista. Por cierto, la primera estrella húngara fue dada a Costes en 2010, y desde ese año la conserva sin interrupción.


Y para los muy atrevidos, he aquí algunos productos retro cool, que se pueden comprar en los supermercados. Cuidado, son auténticos viajes al pasado (y, seamos sinceros, sin grandes placeres gastronómicos). La “Márka” era una gaseosa de varios sabores (principalmente uva, pero hubo de guinda también). La barrita de chocolate “Sport” vive un milagroso reflorecimiento. El barquillo cubierto de chocolate y llamado por el mítico lago “Balaton” prácticamente nunca dejó de existir y sobrevivió todas las modas y vicisitudes del milenio. El “Túró Rudi” es una barra de requesón cubierta de chocolate, muy popular entre grandes y chicos. Tampoco hay adulto húngaro a quien no le haya gustado en su infancia un producto lácteo llamado “Vaníliás krémtúró”, que es una crema de requesón dulce con vainilla. Y para concluir, aun hoy no hay fiesta sin “ropi”, unos sticks salados que son imposibles de no comer. Esperamos que a partir de ahora tengas más contexto sobre dónde comer en Budapest, si quieres una información un poco más específica y general sobre la gastronomía húngara puedes complementarlo con esta guía.


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